¿Cómo motivarme si no tengo ganas de hacer nada?



Todos tenemos “esos días” en los que no tenemos ganas de hacer nada. Desde que abres los ojos sientes que no has descansado bien, ves la lista de pendientes y se te hacen infinitos y lo único que quieres hacer es seguir durmiendo, ver una película o simplemente, no hacer nada. Pero sabes que tienes que hacerlo y eso te genera pesar. La desmotivación nos bloquea y nos hace sentir estancados. Pero ¿Qué podemos hacer en estos días? Lo cierto es que no hay una respuesta universal para solucionar los casos de desmotivación. La razón es simple. No todos somos iguales. A algunos les gusta el azul y a otros el rojo, es decir, no a todos nos impulsan las mismas cosas.


Hasta aquí el panorama se ve muy negativo, pero tranquilo, el hecho de que no exista una respuesta mágica que le solucione la vida a todo el mundo no implica que no existan miles de respuestas que lo intenten, y que en mayor o menor medida y dependiendo de la persona que lo aplique, terminen siendo eficaces. Es por eso que hoy te traemos algunos consejos para que puedas vencer la desmotivación y cumplir tus objetivos.


  1. Evita la especulación y enfócate en los hechos: Cuando estas desmotivado eres más propenso a ver las cosas que te ocurren bajo los lentes del pesimismo. Distorsionan los hechos y le das un tono trágico a todo lo que te sucede. Es por ello que es muy importante analizar la situación con objetividad (O la mayor objetividad posible), céntrate en los hechos. Te darás cuenta que todo eso que te abruma y te desmotiva tiene solución.

  2. Entiende que eres humano: Es normal tenerle miedo a fallar, pero no debemos dejar que esto nos limite. Recuerda que eres humano y por lo tanto es normal equivocarse, es más, es importante porque como dice el dicho “de los errores se aprende”. Cuando sientas que estás desanimado por equivocarte, voltéate y mira todo el camino que has recorrido para llegar adonde estás. De esta manera, volverás a la zona de la batalla para seguir avanzado en tus metas.

  3. Elabora un diario personal que refleje tus progresos: Si eres una persona poco metódica, este truco puede resultarte muy útil. Una de las claves para motivarnos a lograr un objetivo es tomar conciencia de los progresos que vamos dando en el corto plazo. Así, percibimos que nuestros esfuerzos están dando sus frutos y por tanto es más probable que sigamos adelante.

  4. La sana competencia entre amigos es una gran fuente de motivación: A todos nos gusta la competición sana, sobre todo cuando nos rodeamos de personas que nos hacen sentir bien. Esta predisposición a la competencia puede sernos muy útil para incentivarnos a luchar por nuestros objetivos. Si conoces a un familiar, un amigo o un compañero de trabajo que tiene unas metas parecidas a las tuyas, puedes “reclutarle” para tener una sana competencia que pueda ayudaros a ambos.

  5. Reconoce que necesitas ayuda: Si bien es bueno que tú mismo sepas cómo lograr motivarte y que debes saber cómo animarte, también es muy cierto que muchas veces no es posible lograrlo solo. La razón de esto es tan simple que no parece real, y es que la mente es tan astuta que hay veces que reconoce que la quieres motivar y crea barreras que te lo impiden.

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