Expectativas, expectativas y más expectativas ¿Cómo afrontarlas?


Vivir con el peso de lo que los demás esperan de uno es agotador y limitante. Es como vivir siendo incapaz de decir que no. Que cada vez que te pidan algo sientas la presión de que debes de aceptar porque no quieres quedar mal frente a la otra persona, por más que tú no quieras hacer lo que te han pedido. Sentir que te tienes que comportar de determinada forma en diversos lugares, como el hogar o el trabajo, implica vivir bajo un grado de presión que te impide hacer lo que tu quieres. Si sientes que cargas con las expectativas de muchas personas a tu alrededor, esta nota es para ti.


¿Que eres capaz de hacer para cumplir con las expectativas de las personas que te rodean? ¿Sacrificar una tarde de relajo? ¿Estudiar una carrera que no te gusta? ¿Camuflar tus habilidades para no opacar al otro? ¿No aceptar un ascenso? Quizás puede sonar exagerado, pero muchas veces nos ponemos al límite para no lastimar a las personas cercanas a nosotros, o por último, cumplir con las expectativas que ellos tienen de nosotros (o las expectativas que nosotros creemos que ellos tienen de nosotros) Ser el bueno, el sumiso que acepta todo, ese gran amigo que te pone a tí antes que a él mismo… El problema es que, luego nosotros esperamos que ellos hagan lo mismo por nosotros, y cuando no lo hacen nos damos una gran decepción, pero al menos nosotros si cumplimos con sus expectativas ¿Cierto?


Para dejar de enfrentarnos a este tipo de decepciones y presiones, hoy te traemos una serie de consejos que te ayudarán a afrontar exitosamente estas difíciles expectativas:


  1. ¡No te vendas! ¿Cuántas veces has tenido que dejar de hacer lo que tu querías hacer por satisfacer las necesidades de alguien más? Si tienes que sacrificar tu felicidad para hacer feliz a otro y que este finalmente te acepte en base a sus expectativas (irreales), debes ser consciente que el precio que estás pagando es demasiado alto.


  1. Recuerda que no puedes hacer feliz a todo el mundo. Es más, nadie puede hacer feliz a alguien que no se hace feliz a sí mismo. Por más que lo intentes (o por más que la otra persona lo intente) no puedes hacer que la felicidad de alguien más dependa de lo que tu hagas, eso solo les traería problemas a largo plazo. ¡La felicidad está en uno mismo!


  1. ¡No puedes leer mentes! ¿En verdad la otra persona tiene las expectativas que tú crees que tiene? ¿O son solo imaginaciones tuyas? No puedes saber lo que cada uno espera de ti, sólo puedes ser tú y si con eso no les basta pues, ¿Realmente vale la pena estar con gente que no te aprecia?


Esperamos que estos consejos te sirvan y recuerda que en Felizmente estamos aquí para ayudarte. Si quieres adentrarte en este proceso de autodescubrimiento y aceptación personal no dudes en separar una cita con nosotros. Nuestros profesionales estarán encantados de ayudarte.


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