Pensamiento Dicotómico:¿Es bueno o malo?



El pensamiento dicotómico es una distorsión cognitiva que se basa en el absolutismo. En castellano, se trata de oscilar de un extremo a otro. Todo o nada. Blanco o negro. Excelente o pésimo. Es decir, omite la infinita escala de grises que caracteriza a la vida en sociedad. Ahora bien, no todas las distorsiones cognitivas son patológicas. Lo cierto es que todos distorsionamos la realidad a través de nuestro propio punto de vista. Es imposible ser 100% objetivo porque siempre estamos supeditados a nuestra propia subjetividad, sin embargo, en el caso concreto del pensamiento dicotómico, el problema surge cuando este sesgo en el procesamiento de la información se da en forma rígida y estereotipada generando disfuncionalidad en la persona.


El pensamiento dicotómico se relaciona con el pensamiento primitivo (el cual se caracteriza por ser global, absolutista, invariable e irreversible), ya que la persona no logra analizar y conceptualizar determinada información en escalas, grados, o dimensiones. “O haces lo que yo digo o estás contra mí. Lo que yo digo y pienso es la única verdad, lo demás son falsedades o tonterías”. ¿Se te hace familiar esta forma de expresarse? estas expresiones además de ser dicotómicas, son características de las personas autoritarias.


Tal y como dice un viejo proverbio serbio a modo de burla, hay dos tipos de personas en este mundo, las que creen que hay dos tipos de personas y las que no. Más allá de lo irónico (y acertado) de esta idea, reside un aspecto bastante serio. Este enfoque dicotómico es el origen de muchos prejuicios, de esos sesgos que edifican los estereotipos más dañinos. El pensamiento dicotómico es un vestigio de un pasado donde abundaba una continua contraposición entre elementos. La máxima expresión de este pensamiento la pudimos apreciar en el gobierno de Hitler quien llegó a crear un campo de exterminio para todos los judios que, en contraposición a la raza aria, eran inferiores. Sin embargo, sin irnos tan lejos temporalmente hablando, hoy en día el machismo que abunda en varias sociedades sigue siendo también una representación de esta forma rígida de ver el mundo.


Dejando de lado el pasado, lo cierto es que este tipo de enfoque cognitivo se da mucho más de lo que pensamos. Puede que a alguno le sorprenda pero, en cierto modo, pensar en términos absolutos resulta mucho más fácil. ¿La razón? No requiere esfuerzo y ello hace que sean bastantes las personas que apliquen este esquema de pensamiento sin darse cuenta. Lo hacen cuando ven las cosas en términos de bueno o malo, de correcto o incorrecto, sin apreciar los matices intermedios, esos que, a menudo, con un poco más de detenimiento y empatía, nos permiten ver una realidad más amplia y rica.

Para revertir el pensamiento dicotómico debemos promover desde edades muy tempranas la flexibilidad cognitiva. Esta función ejecutiva nos permitiría, entre otras cosas, tener una mayor habilidad para resolver problemas. Al fin y al cabo, algo que no acepta la personalidad rígida y autoritaria es la contradicción. Sin embargo, si hay algo que abunda en nuestra realidad cotidiana es la complejidad y la variabilidad.

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